La gastronomía es un campo muy especial: una profesión en la que cada detalle cuenta. Mucho más que en otras. Sí, en la moda es importante que cada pespunte sea rotundo y ligero, y en la decoración es básico que cada elemento, grande o pequeño, armonice con el conjunto de una forma sutil y clara a la vez. Pero en ningún ámbito como en la gastronomía tiene tanta relevancia el más exiguo detalle: porque todo ha de entrar por los ojos con un solo objetivo, estimular algo tan humano y personal como el apetito.
¿Lo más importante de un bar o restaurante? Sin duda, lo que ofrece para comer o beber. Pero, ¿y su comunicación? ¿Acaso no es también fundamental presentarse adecuadamente al mundo? Por eso 12designer acude al rescate con unos consejos muy útiles para todos aquellos que se dedican al mundo gastronómico ;-)

Por ejemplo: todos pensamos que es importante cuidar la decoración interior. Y lo es. No menos que la presentación de un plato, el diseño de una carta de menú o el logotipo del restaurante. Ése es el punto: todo tiene que tener el mismo equilibrio y la misma importancia.
Nombre, logo, menú, color de las paredes, folleto, plato, ofertas: todo importa. Hasta cuidar el emplazamiento, como bien nos muestra este estupendo reportaje de El País sobre restaurantes "clandestinos".
Por eso, planteamos preguntas que debe hacerse el propietario de un restaurante antes de lanzarse. El primer paso, lógicamente, es un nombre. ¿Qué es mejor, un nombre en tu idioma o uno que dé una cierta internacionalidad? ¿Uno que no deje lugar a dudas qué puede encontrar el cliente, o uno que explote un cierto enigma?
¿Y con el logo? ¿Qué trucos debe emplear para sugerir qué sensaciones? ¿De verdad queremos ser obvios en el logotipo y poner un tenedor para indicar que se trata de un restaurante, o una torre de Pisa para simbolizar que nos dedicamos a la cocina italiana? No, venga, en serio, ¿de verdad? Efectivamente: no queremos. Así como tampoco queremos caer en fallos típicos a la hora de hacer el diseño de folleto o de carta de menú. Como por ejemplo: abigarrar salvajemente el folleto para "aprovechar" el espacio. Otra atrocidad: usar los folletos sólo como medio de comunicación de ofertas puntuales.
Todos estos consejos los hemos reunido en un artículo con el que pretendemos echar una mano a un tipo de negocio que, no lo vamos a ocultar, tenemos en el alma.
Los bares y los restaurantes, esos lugares que tanto amamos.
Veraniegamente vuestro,
Equipo 12designer
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